LIDERAZGO EMERGENTE DENTRO DEL PRD
Domingo Carrasco
El manejo de la recién pasada convención del 27 de septiembre de este 2009 del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) ha develado un hecho desconocido para la sociedad dominicana hasta este momento, como es el de una profunda lucha ideológica entre dos corrientes políticas que se creía superada ya en ese partido.
Son dos corrientes ideológicas porque son dos visiones de la administración del poder, dentro y fuera del PRD. Al frente de la primera se encuentra el recién electo presidente del PRD y candidato presidencial en la contienda electoral de mayo de 2008 Ing. Miguel Vargas Maldonado. La segunda corriente es liderada por el Dr. Guido Gómez Mazara y el Lic. Tony Peña Guaba, candidatos ambos, en la pasada convención, a la Secretaria General y a la Secretaria de Organización, respectivamente.
Por el estilo de actuación de Miguel Vargas y por el perfil de quienes lo sostienen, además de sus discursos, la posición ideológica de Miguel y su grupo es de centro derecha y a veces francamente de derecha. En el caso de Guido y de Tony, por su tradición, por su discurso y por su accionar, sus posiciones ideológicas son claramente de centro izquierda con una fuerte raíz socialista democrática, es decir, de la Internacional Socialista.
Guido y Tony han denunciado lo que ellos llaman un colosal fraude en su contra, dirigido, según ellos, por el presidente de su partido.
Los procesos electorales internos del PRD se han caracterizado, en sentido general, por ser enfrentamientos violentos entre facciones que luchan a muerte por el control del partido o por la obtención de una nominación presidencial o de algún otro tipo de cara a las elecciones nacionales.
¡Es la primera vez que en una convención del PRD se ha alegado un fraude de grandes dimensiones!
Alegar fraude significa que se ha impedido a las bases elegir su liderazgo, lo cual puede ser muy grave para esa organización, acostumbrada a permitir que las bases participen en la elección de su liderazgo de manera libérrima. Debemos recordar que el PRD, a iniciativa de Peña Gómez, fue la primera organización política dominicana que celebró primarias para elegir sus candidatos y sus dirigentes.
Las bases del PRD han sido muy certeras en la elección de sus líderes. Esto se puede observar en el exitoso liderazgo que la organización política generalmente se ha dado, con muy ligeras excepciones.
Engrosan la lista de líderes exitosos del PRD el profesor Juan Bosch, Presidente del la República elegido en 1963; Antonio Guzmán Fernández, Presidente de la República elegido en 1978; Salvador Jorge Blanco, Presidente de la República elegido en 1982; Jacobo Majluta, Vicepresidente de la República, quien ascendió al solio presidencial, al sustituir al Presidente Guzmán, fallecido en ese momento; además, Jacobo, fue el virtual Presidente electo en las elecciones presidenciales de 1986, en la cual es declarado ganador el Dr. Joaquín Balaguer, como desenlace a un impasse entre facciones del PRD; Dr. José Francisco Peña Gómez, líder histórico del PRD a partir de la salida del profesor Juan Bosch del partido en 1973, además, también, de virtual ganador de las elecciones presidenciales de 1994, en la cual se demostró un gran fraude en su contra, lo que le permitió al |Dr. Peña Gómez introducir importantes cambios políticos en el país; Rafael Hipólito Mejía y Domínguez, electo Presidente de la República en el 2000; Ing. Miguel Vargas Maldonado, candidato presidencial del PRD en las pasadas elecciones de 2008, con cuya candidatura el PRD logra su recuperación de las vergonzosas derrotas electorales infringidas por el Partido de la Liberación Dominicana, bajo el liderazgo del Dr. Leonel Antonio Fernández Reyna, quien ha sido electo Presidente de República en tres ocasiones.
Si la tradición del PRD ha sido exitosa al permitir a las bases del partido elegir su liderazgo libremente, ¿por qué cambiar la tradición? ¿Qué tienen el Dr. Guido Gómez y el Lic. Tony Peña para impedirles ser elegidos Secretario General y de Organización del PRD?
Ante estas interrogantes se ha alegado que son jóvenes muy “fogosos”, "cabezas calientes”, “beligerantes”, “combativos”, “belicosos”, “luchadores agresivos”, “conflictivos”, “con posiciones antagonistas frente al gobierno del Presidente Fernández y al PLD”. Todos estos calificativos pudieran ser ciertos, pero no justifican la avasalladora intervención del Presidente del PRD para impedir que Guido y Tony sean elegido por las bases a los mencionados cargos.
¡Guido y Tony siempre han apoyado a Miguel!
Lo único que puede justificar el compromiso de Miguel para impedir que estos jóvenes ocupen los mencionados cargos es una gran diferencia ideológica. Pudiera resultar extraño que Guido y Tony no percibieran la diferencia ideológica y que Miguel si lo hiciera.
Lo cierto es que ambas partes sabían y saben en que estaban y están cada una. Lo que si no sabían ambas partes era la fuerza y dimensión del liderazgo de Guido y Tony.
El error de Guido y Tony fue no haber calibrado de manera efectiva la fuerza de su liderazgo y por qué. El error de Miguel ha sido haber querido matarlos chiquitos a ambos, a Guido y a Tony, antes de que crecieran.
El resultado de este error ha sido la creación o revelación de un gran liderazgo a nivel nacional dentro del PRD que necesaria y forzosamente habrá de marchar en contra de Miguel, lo cual, además, ha generado una fuerte oposición dentro y fuera del PRD que compromete su futuro político.
El Dr. Guido Gómez Mazara y el Lic. Tony Peña Guaba, encarnan un liderazgo que retoma las virtualmente desaparecidas ideas de Peña Gómez, socialistas democráticas, de centro izquierda, de la Internacional Socialista, que adornaban el liderazgo del líder histórico de ese partido. Este compromiso ideológico con las ideas de Peña Gómez hace sumamente atractivas las figuras de Guido y de Tony.
Los votos de Guido y de Tony fueron votos para Miguel, pero los votos de Miguel no los fueron para Guido y para Tony. En esta inecuación política está la fuerza del liderazgo de Guido y de Tony
La venganza de Guido y de Tony no puede ser otra que cerrar el paso a las aspiraciones de conseguir la nominación a la presidencia por el PRD que tiene Miguel Vargas, sin afectar al partido. Esto solo puede lograrse oponiendo la candidatura de Hipólito Mejía a la de Miguel Vargas, lo que permite una canalización coherente en contra de Miguel del descontento que ha provocado la percepción de fraude hecha por el presidente del partido en la militancia dentro del PRD y en los simpatizantes que favorecen a Guido y a Tony desde fuera de la organización.
La suerte esta hechada. Miguel Vargas Maldonado ya no es el seguro candidato presidencial por el PRD en las elecciones de mayo de 2012, ni el seguro próximo Presidente de la República Dominicana. El liderazgo de Miguel Vargas Maldonado está muy erosionado a estas alturas. Solo un milagro puede llevarlo al lugar en el cual estaba antes de la convención de marras. Muchas de las simpatías provocadas por las figuras de Guido y de Tony, dentro y fuera del PRD, ya no favorecen a Miguel ni a sus protegidos. Estas fuerzas podrían irse a otro lado, de Guido y Tony no aceptar su nuevo reto: asumir el liderazgo emergente, dentro del PRD, dejado por la desaparición de la Dr. Peña Gómez y el fracaso del PPH.
La única salida que pudiera mejorar la salud del liderazgo y aspiraciones de Miguel Vargas seria la promoción de un gran pacto de unidad.
El resurgimiento y rehabilitación de la desgastada, pero jovial, amistosa y agradable figura de Hipólito Mejía, independiente del PPH, plantea retos importantes para el liderazgo emergentes de Guido y de Tony. El principal reto será no cometer el error en que incurrió el joven Lic. Hatuey de Champs al quedar al frente de la tendencia del ex senador por Pedernales, Pablo Rafael Casimiro Castro, al abandonar este las filas del PRD para servirle al régimen del Dr. Joaquín Balaguer. En aquella ocasión Hatuey era la segunda figura de dicha tendencia y cometió el error de endosarle la jefatura de la misma al Dr. Salvador Jorge Blanco, lo que mantuvo a Hatuey como un segundo hombre dentro de ese movimiento interno. El Dr. Jorge Blanco fue luego Presidente de la República, apoyado por la antigua tendencia liberal de Casimiro Castro, no Hatuey.
Las oportunidades para Guido y Tony no podrían ser mejores, principalmente para Guido. Ni Guido ni Tony están maduros para oponer a Miguel Vargas Maldonado una candidatura presidencial encabezada por uno de ellos, pero si pudieran acompañar como candidatos a la Vicepresidencia a Hipólito Mejía, con la oportunidad de ser el seguro candidato a la Presidencia de la República por el PRD en las elecciones de 2016.
De hecho, ha surgido un NUEVO PROYECTO PRESIDENCIAL en el PRD que puede dominar la escena pública en las próximas décadas. Estos jóvenes necesitan buen asesoramiento profesional que los haga crecer como figuras políticas cada vez más y les permita evitar errores que debiliten su liderazgo.
Pero las cosas no se quedan ahí. Todo lo dicho en la perspectiva de las elecciones presidenciales son también válidas para las próximas elecciones congresuales y municipales del 2010.
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